nunca me han gustado los aeropuertos.siempre he considerado que hay que pasar demasiadas barreras para poder disfrutar de un avión.

leí una vez un estudio que explicaba que el corazón de una persona no para de latir a toda velocidad desde que entra en un aeropuerto.y esa aceleración es debida a las prisas por encontrar el mostrador de facturación, por facturar lo deseado o no facturar absolutamente nada y que te obliguen a facturarlo todo, por obtener el asiento perfecto, por pasar el control de seguridad, por embarcar más rápido, por poder colocar las maletas de mano en el avión…

lo increíble del estudio es que lo que menos altera las pulsaciones es el viaje propiamente dicho y lo que más, el colocar la maleta de mano.la importancia de que nuestra posesión esté segura cerca de nosotros.y lo ideal, como siempre, es que resida encima de nuestra cabeza.

el ser humano es extraño y complejo.

(albert espinosa)

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