la era del talento

teoría de las inteligencias múltiples…

…acuñada por el psicólogo y profesor de la Universidad de Harvard, Howard Gardner. Su modelo define la inteligencia como “una capacidad que puede desarrollarse”, lo que rompe con la creencia generalizada de que se trata de “un rasgo determinado por la genética que apenas puede modificarse”. Según Gardner, existen siete tipos de inteligencia, que todos desarrollamos en mayor o menor medida, y que van más allá del tan reconocido y aplaudido coeficiente intelectual.

En primer lugar, este investigador define la “inteligencia lingüística”, que enfatiza la habilidad referente al lenguaje, y quienes la tienen más desarrollada destacan por su pericia al leer, escribir y comunicarse utilizando la oratoria y la dialéctica. Por otra parte existe la “inteligencia lógico-matemática”, que supone una mayor destreza para resolver problemas aritméticos, calcular, formular y verificar hipótesis; así como la “inteligencia cinético-corporal”, que tiene que ver con el arte de dominar el cuerpo y desarrollar capacidades como la fuerza, la rapidez, la flexibilidad, la coordinación y el equilibrio. También la “inteligencia espacial”, en la que sobresalen quienes tienen dotes para dibujar, orientarse, calcular y proyectar espacios; la “inteligencia musical”, que define la facilidad para aprender idiomas e identificar sonidos, cantar, escuchar y tocar instrumentos; y la “inteligencia interpersonal”, que tiene que ver con la maestría para establecer y desarrollar relaciones sociales. Finalmente, Gardner define la “inteligencia intrapersonal”, vinculada con el autoconocimiento y la gestión eficaz de los pensamientos y las emociones.

En base a esta teoría, todos los seres humanos poseemos estas siete inteligencias, pero cada uno de nosotros desarrolla con más facilidad unas que otras. Lamentablemente, la educación que recibimos se basa fundamentalmente en la inteligencia lingüística y la lógico-matemática, relegando todas las demás a un discreto segundo o tercer plano. Esta forma de proceder tiene graves consecuencias entre quienes no destacan especialmente en estos dos tipos de inteligencia, puesto que el expediente académico limita en gran medida sus oportunidades de cara a su futura formación y oportunidades profesionales. Además, esta tendencia impide que se detecten a una edad temprana los potenciales ‘talentos’ de cada estudiante, y que al no prestarles atención, vayan quedando olvidados, marginados en el almacén de las cosas perdidas.

Así, la mayoría de seres humanos terminamos por elegir una carrera u otra movidos por la búsqueda de salidas profesionales, que en muchas ocasiones poco o nada tienen que ver con nuestro propio potencial. En este escenario, vale la pena apuntar que si bien la crisis es una situación pasajera, la globalización es un proceso estructural que ha venido para quedarse. España y otros países desarrollados ya no pueden competir vendiendo tiempo, precio y mano de obra. Principalmente porque China y otras economías emergentes han aprendido a hacerlo más rápido, barato y de forma más eficiente. Como consecuencia de la deslocalización y la digitalización, estamos presenciando la destrucción de cada vez más sectores, empresas y oficios industriales. De ahí la importancia de introducir el talento como elemento diferenciador en el ámbito profesional, puesto que muchos puestos de trabajo están condenados a reinventarse o a desaparecer.

(la era del talento.irene orce)

la era del talento

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